Antonio Balcedo: 1936-2012, una mística cada vez más vigente

Antonio Balcedo: 1936-2012, una mística cada vez más vigente

antonio balcedo
Antonio Balcedo fue un activo dirigente del gremialismo peronista durante casi 60 años. Fue el diputado más joven en ser electo en la Provincia y construyó los cimientos de la unidad sindical en territorio bonaerense
Antonio Balcedo nació el 17 de julio de 1936 en Melchor Romero, en el seno de una familia de trabajadores. Su padre se llamaba igual que él, Antonio Felipe, era enfermero del hospital ubicado en esa localidad platense y simpatizaba con el Partido Conservador; mientras que su madre, María Esther, había sido empleada de uno de los frigoríficos que funcionaban en Berisso.
En el barrio donde pasó su infancia y adolescencia, Balcedo conoció a quien sería la compañera de toda su vida, Myriam Renée Chávez, más conocida como “Nené”, con quien se casó en 1955 y tuvieron dos hijos: Marcelo Antonio y Myriam. 
Los comienzos en la UNLP
Desde muy temprana edad, a los 16 años y por influencia de su hermano mayor Héctor (más conocido como “Coco”), Balcedo -a quienes sus amigos y compañeros de militancia le decían “El Negro”- comenzó a abrazar la causa del peronismo, desafiando a su propio padre, que tenía ideas políticas antagónicas. 
Por aquel entonces, estudiaba en el turno noche en el Colegio Nacional de la UNLP y, posteriormente, empezó a trabajar, como ayudante de taxidermista, en el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad platense, donde tomó contacto con un gremio que recién estaba dando sus primeros pasos: el Soeme.
Asimismo, en el Museo, se la pasaba horas en la biblioteca, donde leía autores de las más variadas corrientes políticas y filosóficas, lo que le permitió ir forjando un sólido plafón intelectual para la defensa de los intereses nacionales y populares, que luego fue volcando en cada unos sus artículos y libros.
Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón, en el año 1955, Balcedo se sumó a la resistencia peronista. Participó activamente en distintas actividades para exigir la vuelta de su líder. Pero, a partir del endurecimiento del gobierno de Arturo Frondizi, producido tras la designación del liberal Alvaro Alsogaray como ministro, se convirtió en una de las víctimas del nefasto Plan Conintes (Conmoción Interna del Estado). Fue un preso político y tuvo que sufrir varios meses de cárcel en el Batallón 601 de La Plata. Y logró recuperar la libertad gracias a una gestión realizada por Federico Crespo, un dirigente radical que era tío de “Nené”.
En 1962, en un intento aperturista, se convocó a elecciones en la provincia de Buenos Aires. Con tan sólo 26 años, encabezó la lista de diputados provinciales de La Plata que acompañó a la fórmula de Unión Popular -sello utilizado para esquivar la proscripción del peronismo-, liderada por Andrés Framini (candidato a gobernador) y Marcos Anglada (candidato a vice), que contaba con el respaldo y el impulso del propio Perón desde el exilio.  El triunfo de UP en la Provincia fue contundente. Balcedo se convirtió en uno de los legisladores electos a más temprana edad en la historia de la Provincia. Pero no logró asumir su banca debido a que los comicios fueron anulados a partir de las presiones ejercidas por los sectores más gorilas del poder militar y, poco tiempo después, el propio Frondizi fue derrocado. 
Balcedo siempre se caracterizó por tener una profunda vocación democrática. Entendía que era necesario constituir un movimiento nacional y popular a partir de una síntesis del peronismo con distintas fuerzas políticas y sociales, como el radicalismo de raíz yrigoyenista y el desarrollismo. En ese sentido, no era un dirigente gremial tradicional. Sostenía que el sindicalismo debía ser parte de un proyecto de desarrollo del país mucho más amplio. Y por eso siempre creyó que, para lograr una patria grande, debía existir una burguesía nacional sólida, una industria de base pujante y un mercado interno robusto. 
Armador político
En 1968, Antonio fue uno de los miembros fundadores de la denominada CGT de los Argentinos en La Plata, que no tardó en convertirse en la central gremial con más peso de toda la provincia de Buenos Aires. Este espacio fue el paraguas donde se concentraron dirigentes sindicales y políticos que habían enfrentado con mayor dureza a la dictadura de Juan Carlos Onganía.
En 1974, tras la renuncia de Oscar Bidegain a la gobernación bonaerense, el dirigente del Soeme asumió como ministro en la gestión de Victorio Calabró.  Antonio era, según lo afirmaban casi todos los referentes gremiales de aquel entonces, el cerebro del movimiento obrero bonaerense y su principal armador político. Por eso, estuvo en la mira de la guerrilla que se había propuesto -primero- combatir el liderazgo del propio Perón desde el mismo seno del justicialismo, y luego -tras el fallecimiento del líder- buscó la desestabilización del gobierno  constitucional. En otras palabras, Balcedo era perseguido tanto por la Triple A, que no toleraba haber viajado a Moscú (fue la escala del viaje que tuvo que realizar, ante de encontrarse con Perón, ver aparte) como por los propios guerrilleros. 
Años de plomo
Con el golpe de Estado de 1976 y la llegada de siniestros personajes a la Provincia, como los represores Ibérico Saint-Jean y Ramón Camps, Balcedo tuvo que exiliarse, con su familia, en el interior de la Provincia. Y para ello su esposa invirtió sus ahorros para comprar un pequeño departamento, ubicado en lo que en aquel entonces era una remota -y semidesierta- localidad de la Costa Atlántica.
El retorno de la democracia, en 1983, encontró a “El Negro” militando, nuevamente, en el Soeme y en el peronismo. En aquel entonces estaba consolidando la Agepba, el mayor nucleamiento de sindicatos estatales en la Provincia y base de discusión para dirigentes gremiales, que había sido creado antes del golpe de Estado a instancias del propio Balcedo. Este nucleamiento gremial fue el antecedente inmediato de la actual Federación de Gremios Estatales y  Particulares de la provincia de Buenos Aires (Fegeppba).
Balcedo nunca abandonó su pasión por el sindicalismo y la política. Su enfermedad no le impidió seguir al frente del gremio, al punto que el año pasado los afiliados lo volvieron a elegir como secretario general. Se fue un dirigente irreemplazable, que dejó un legado perdurable. La vida de Antonio Balcedo sintetiza una historia de lucha y compromiso para hacer realidad el ideal de que la Argentina sea una patria socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. A un año de partida, sus familiares, amigos y compañeros de militancia, hoy siguen su ejemplo y continúan con su obra.
Encuentro con Perón
En los ‘60, y gracias a algunas gestiones realizadas por familiares suyos que militaban en el Partido Comunista, Antonio logró conseguir unos pasajes para viajar a Europa. La excusa era participar en el primer Congreso de la Paz en Rusia, pero la realidad era que ese viaje tenía, como principal objetivo, reunirse con Juan Domingo Perón en Puerta de Hierro, aprovechando que el vuelo hacía escala en Madrid a la vuelta.  Los servicios de inteligencia no lo vieron de igual manera y, por eso, el simple hecho de haber tenido pasajes para ir Moscú hizo que el nombre de Antonio engrosara la lista de lo que ellos consideraban “agentes del comunismo” o, como se decía en aquellos años, “izquierdosos”.